http://laisladelassilfides.blogspot.com/
Mañana comienza mi odisea.
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viernes 17 de julio de 2009
jueves 25 de junio de 2009
Calle Uría

Estoy en la calle Uría. Me han dicho que esta es una de las calles más transitadas de Oviedo. A decir verdad, no me lo creo. Yo sólo vengo por aquí cuando te busco. Y sé que toda esta gente está haciendo lo propio, buscarte.
El problema radica en que, por una sencilla regla de tres, sólo podría encontrarte aquí si decidieras buscarte a ti misma.
Si por casualidad fueses tú la que sale a buscarme, y preguntases por la calle más transitada de Oviedo y te dijeran que es la calle Uría. Entonces sabrías que todos los transeúntes me están buscando a mí, y que sólo me encontrarás en un lugar como este si yo mismo decidiera salir a mi encuentro. Pero en ese caso, al igual que ocurre contigo, cuando uno se busca a sí mismo no va a la calle Uría.
El problema puede ser mucho mayor. Puede ser que los dos pensemos igual. Nadie nos buscaría y la calle Uría quedaría vacía por no quedar nadie por encontrar.
Y, si en cambio, pensamos distinto, uno de los dos se pasará la vida por la calle Uría buscando al otro sin llegar nunca a encontrarnos jamás.
Así que no sé si darte por perdida o quedarme aquí sentando esperando a que seas tú, por alguna casualidad, quien me encuentre. Sin buscarme, por una vez.
+
miércoles 3 de junio de 2009
Un recado
- Hola.
- Hola.
- Usted dirá.
- Hola
- ¿Quiere algo? ¿O sólo ha venido a saludar?
- Sí, bueno, quería cambiarme de compañía de teléfono. Hacer una portabilidad, vamos. Y me gustaría saber los móviles y ofertas que hay y eso.
- Sí, coja uno de los catálogos, ahí viene todo. ¿Algo más?
- Supongo que sí, pero no se me ocurre nada ahora mismo. ¿A usted?
- ¿Qué?
- ¿Vienen las tarifas y todo?
- Sí, sí, viene todo.
- ¿El número que calza? ¿El número de novios que ha tenido? ¿el numero de sueños que ha cumplido? ¿su portal, su piso, su número de identificación fiscal? ¿su numero de teléfono tal vez? Me encantan los números, siempre fui de matemáticas, ¿sabe?
- ¿El qué? No entiendo lo que me quiere decir.
- Buenas tardes.
- Buenas tardes.
- Hola, dígame.
- Hola, ¿qué tal?
- ¿Bien y tú?
- Bien, la verdad es que vaya calor que hace ¿verdad? Vengo caminando desde mi casa y tengo una sudada…
- Ya, sí, hace mucho calor. ¿Puedo ayudarte en algo?
- Creo que en muchas cosas.
- ¿Algo en particular?
- Ah, sí, lo siento. Quería dos pendientes, así como los que llevo pero sin romper.
- ¿De estos?
- Sí, ¿cuánto es?
- Cinco euros, ¿quieres algo más?
- …
- ¿Algo más?
- …
- Toma, aquí tienes muchas gracias.
- …
- Hola buenas tardes. ¿Qué desea?
- ¿Cuántos deseos me quedan?
- ¿Perdón?
- La tarrina pequeña, ¿a cuánto está?
- Dos euros
- ¿y la grande?
- La grande a tres.
- Ponme una muy grande de chocolate.
- Ahí va una muy grande.
- ¿Puedo pedir otro deseo?
- ¿Cómo?
- Ahí van los tres euros.
- Muy bien, caballero. Muchas gracias.
- Señora.
Una paloma me mira, nos miramos, se come tres o cuatro migas del suelo. Nos entendemos. Yo también querría volar y comer del suelo.
- Hola.
- Usted dirá.
- Hola
- ¿Quiere algo? ¿O sólo ha venido a saludar?
- Sí, bueno, quería cambiarme de compañía de teléfono. Hacer una portabilidad, vamos. Y me gustaría saber los móviles y ofertas que hay y eso.
- Sí, coja uno de los catálogos, ahí viene todo. ¿Algo más?
- Supongo que sí, pero no se me ocurre nada ahora mismo. ¿A usted?
- ¿Qué?
- ¿Vienen las tarifas y todo?
- Sí, sí, viene todo.
- ¿El número que calza? ¿El número de novios que ha tenido? ¿el numero de sueños que ha cumplido? ¿su portal, su piso, su número de identificación fiscal? ¿su numero de teléfono tal vez? Me encantan los números, siempre fui de matemáticas, ¿sabe?
- ¿El qué? No entiendo lo que me quiere decir.
- Buenas tardes.
- Buenas tardes.
- Hola, dígame.
- Hola, ¿qué tal?
- ¿Bien y tú?
- Bien, la verdad es que vaya calor que hace ¿verdad? Vengo caminando desde mi casa y tengo una sudada…
- Ya, sí, hace mucho calor. ¿Puedo ayudarte en algo?
- Creo que en muchas cosas.
- ¿Algo en particular?
- Ah, sí, lo siento. Quería dos pendientes, así como los que llevo pero sin romper.
- ¿De estos?
- Sí, ¿cuánto es?
- Cinco euros, ¿quieres algo más?
- …
- ¿Algo más?
- …
- Toma, aquí tienes muchas gracias.
- …
- Hola buenas tardes. ¿Qué desea?
- ¿Cuántos deseos me quedan?
- ¿Perdón?
- La tarrina pequeña, ¿a cuánto está?
- Dos euros
- ¿y la grande?
- La grande a tres.
- Ponme una muy grande de chocolate.
- Ahí va una muy grande.
- ¿Puedo pedir otro deseo?
- ¿Cómo?
- Ahí van los tres euros.
- Muy bien, caballero. Muchas gracias.
- Señora.
Una paloma me mira, nos miramos, se come tres o cuatro migas del suelo. Nos entendemos. Yo también querría volar y comer del suelo.
domingo 31 de mayo de 2009
martes 26 de mayo de 2009
Blues
Había vuelto para verte,
estabas más joven y menos guapa,
vestida de piel fina
y escondiendo
esas tremendas ganas que tenías
de tocarme.
Eras de las que piensan
que el espacio debería medirse en segundos
y el tiempo en kilómetros.
Yo decía que no, y aquí me tenías
en un De lorean que no entiende de magnitudes.
Y aquella vez no había venido para hacerte el amor,
aquella vez no.
Sentada sobre una cuerda
destilando esas promesas tuyas
que saben tanto a rojo
cantaste "It serves me right to suffer"
mientras la armónica ahogaba el crepúsculo
y lo hacía cada vez más negro,
cada vez más lunar, más nuestro.
Yo, sólo había venido a darme cuenta
de que como pasa en todo amor
digno de ser amor
y en toda historia digna de ser historia
en este y en esta
quedan siglos para que llegue mañana
y deje de creer en el amor
y en las historias.
estabas más joven y menos guapa,
vestida de piel fina
y escondiendo
esas tremendas ganas que tenías
de tocarme.
Eras de las que piensan
que el espacio debería medirse en segundos
y el tiempo en kilómetros.
Yo decía que no, y aquí me tenías
en un De lorean que no entiende de magnitudes.
Y aquella vez no había venido para hacerte el amor,
aquella vez no.
Sentada sobre una cuerda
destilando esas promesas tuyas
que saben tanto a rojo
cantaste "It serves me right to suffer"
mientras la armónica ahogaba el crepúsculo
y lo hacía cada vez más negro,
cada vez más lunar, más nuestro.
Yo, sólo había venido a darme cuenta
de que como pasa en todo amor
digno de ser amor
y en toda historia digna de ser historia
en este y en esta
quedan siglos para que llegue mañana
y deje de creer en el amor
y en las historias.
miércoles 1 de abril de 2009
Selene

Esta Selene vive en la luna y aún no conoce tormenta.
Se coló un atardecer, fría, por un butrón en mi pecho. Y allí se quedó, escondida entre una sístole lunar y un lunar en mi diástole.
De piel oculta y mirada gris menguante, Selene es el verano que Isis se ha llevado, una noche nueva a punto de hundirse en el mar de los fenicios. Así es, recóndita y misteriosa, un laberinto corpóreo del que es imposible escapar.
Un amor sideral, una utopía griega.
viernes 13 de febrero de 2009
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